OIT: descenso del trabajo forzoso y el trabajo infantil en las plantaciones de algodón de Uzbekistán

6 de febrero de 2020

TASHKENT, Uzbekistán (OIT Noticias) – Según se afirma en un nuevo informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) , en la industria del algodón de Uzbekistán se ha acabado con el recurso sistemático y sistémico a trabajo infantil y trabajo forzoso.

En este informe publicado por el Banco Mundial se indica que el país está logrando avances significativos en la esfera de los derechos laborales fundamentales en los campos de algodón.

Se ha erradicado el trabajo infantil sistemático, y el fenómeno del trabajo infantil ya no es una preocupación mayúscula. Más del 94 por ciento de los obreros agrícolas contratados para la cosecha de algodón en 2019 trabajaron por voluntad propia; así pues, la contratación sistemática de estudiantes, maestros, médicos y enfermeras ha llegado a su fin.

En 2019, se registraron 102.000 recolectores de algodón en situación de trabajo forzoso*  durante la cosecha, un 40 por ciento menos que en 2018. Ahora bien, a nivel local sigue habiendo reclutamiento involuntario de personal de algunas instituciones, organismos y empresas.

El salario de los recolectores de algodón ha aumentado conforme a las recomendaciones de la OIT y el Banco Mundial, si bien la OIT está recomendando más aumentos y la mejora de las condiciones de trabajo para captar a más recolectores. En 2019, buena parte de estos obreros agrícolas manifestó que las condiciones de trabajo (por ejemplo, el transporte, la alimentación, la higiene, la disponibilidad de agua, etc.) había mejorado en comparación con el año anterior.

Tratando de detectar el uso de trabajo infantil, en 2013 la OIT comenzó a supervisar la cosecha del algodón. En 2015, en el marco de un acuerdo con el Banco Mundial, este trabajo se amplió hasta abarcar el trabajo forzoso y el trabajo infantil. En 2019, por primera vez se aplicó el sistema de la OIT de supervisión por terceras partes, delegando esta tarea a activistas uzbekos independientes de la sociedad civil que aplicaban el método y la formación recibida de la OIT. Los activistas informaron que habían realizado su labor sin interferencias.

“Este año, observamos otros elementos positivos”, dijo Elena Urlaeva, activista y monitora del ámbito de los derechos humanos. “El Ministerio de Empleo y Relaciones Laborales animó a la sociedad civil a tener espíritu crítico.

Se nos dieron tarjetas de identificación para mostrar a las autoridades locales en caso de que nos hicieran preguntas.

Fue muy útil. Otro elemento positivo fue el crecimiento de nuestro grupo de activistas en derechos humanos. Nos motiva mucho que este año se sumaran varias personas jóvenes.”

“El trabajo forzoso es totalmente inadmisible y no tiene cabida en el Uzbekistán contemporáneo”, dijo Tanzila Narbaeva, Presidenta del Senado de Uzbekistán. “Nos queda trabajo por hacer, pero nos alegramos de los resultados positivos de las reformas. Para la continuación de nuestra labor de modernizar nuestros sistemas agrícolas y mejorar la gobernanza de nuestro mercado de trabajo, 2020 es un año importante.

Además, no hace mucho logramos la tipificación del trabajo forzoso como delito, y esperamos que ello sea disuasorio. Esperamos continuar la colaboración con la OIT, el Banco Mundial y la sociedad civil, para dar continuidad a esta labor y evolucionar en ella.”
El trabajo forzoso es totalmente inadmisible y no tiene cabida en el Uzbekistán contemporáneo.”

Tanzila Narbaeva, Presidenta del Senado de Uzbekistán

En 2019 también se intensificaron las iniciativas gubernamentales de control del cumplimiento de la ley. El número de inspectores del trabajo pasó de 200 a 400, y se investigaron 1.282 casos de trabajo forzoso. Además, en el curso de la cosecha de 2019 se aplicaron sanciones por violaciones de la ley en materia de trabajo, sobre todo, multas, a 259 funcionarios públicos, jefes de organizaciones y directivos. La cuantía total de las mismas se multiplicó por diez en comparación con la de 2018. En enero de 2020, el Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, sancionó las leyes de tipificación del trabajo forzoso como delito.

“Estas reformas deberían gozar del respaldo de la comunidad internacional”, dijo Heinz Koller, Subdirector General y Director Regional para Europa y Asia Central de la OIT. “Las inversiones internacionales responsables pueden fomentar el abandono de sistemas económicos antiguos y de planificación centralizada, y el cumplimiento de las normas internacionales del trabajo. Felicito también al Gobierno y a los interlocutores sociales por la ejecución del programa de trabajo decente. La OIT continuará prestando asistencia técnica en 2020 y posteriormente.”

El informe, Third-party monitoring of measures against child labour and forced labour during the 2019 cotton harvest in Uzbekistan , se basa en más de 7.000 entrevistas espontáneas y sin acompañamiento a una muestra representativa del conjunto de 1.750.000 de recolectores de algodón del país.

El proyecto de la OIT de supervisión por terceras partes  se financia con cargo a un fondo fiduciario de donantes múltiples creado por el Banco Mundial, cuyos principales contribuyentes son la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), los Estados Unidos, Suiza y la Unión Europea.

En una situación de trabajo forzoso la persona es obligada a trabajar mediante el uso de la violencia o la intimidación, o mediante medios más sutiles, como la acumulación de deuda, la retención del documento de identidad o las amenazas de denuncia a las autoridades de inmigración (en el caso de inmigrantes ilegales).

FUENTE/ PRENSA OIT

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