Sáb. Mar 28th, 2020

El baguazo: deudas pendientes 5 de junio de 2009- 5 de junio de 2019, por El Comercio

Lima, 5 de junio de 2019 

La viuda del Comandante asesinado en el Baguazo. 

La última vez que Flor Vásquez León habló con su esposo fue a las 5:00 a.m. del 5 de junio de 2009. El comandante PNP Miguel Montenegro Castillo la sorprendió por su cumpleaños y la llamó desde  un teléfono satelital. Montenegro había llegado once días antes a la Estación 6 de Petro-Perú, ubicada en Imacita (Amazonas) para ponerse al mando de 38 policías de la Dirección de Operaciones Especiales  (Dinoes). Los agentes resguardaban la base petrolera que ya tenía semanas rodeada por nativos.

Eran días del segundo gobierno de Alan García. En junio de 2008, el Ejecutivo [gracias a las facultades cedidas por el Congreso] aprobó un paquete de decretos legislativos en el marco del TLC con los Estados Unidos. Las normas generaron rechazo de las comunidades amazónicas al considerarlas lesivas a los derechos sobre sus territorios. Aquel 5 de junio, el paro amazónico llevaba 53 días.

“En los días previos él estuvo muy optimista. Me dijo que tuviera confianza porque el Congreso se reuniría, solucionaría el problema y estaría al día siguiente en casa pero eso no ocurrió”, relata Flor quien saca de un fólder manila algunas fotos que atestiguan sus años juntos.

La Curva del Diablo

Alrededor de las 5:00 a.m. de ese 5 de junio, el periodista Martín Arredondo recibió una llamada. La voz era de su contacto en la ‘Curva del Diablo’, sector de la carretera Fernando Belaunde Terry en Utcubamba (Amazonas)donde los manifestantes awajún y wampis mantenían su bastión de protesta. El hombre del otro lado le decía a gritos que los policías lanzaban bombas lacrimógenas para despejar la vía. Arredondo recuerda escuchar mucho ruido y las hélices de helicóptero.

“Llegamos al lugar de inmediato y lo primero que encontramos es el cadáver de un joven nativo. Todo era humo y estaba fuera de control. Recuerdo muy claro la desesperación de los policías y los nativos. Las balas pasaban rozando la pista y tuvimos que lanzarnos a una cuneta”, relata el reportero. Él, junto al camarógrafo Orlando Cánepa, fueron los únicos periodistas de un medio nacional que registraron el momento mismo del desalojo.

Arredondo cuenta que en ese momento hubo gente a la que no reconoció. Ese detalle lo desconcertó porque había convivido con los protestantes durante los días anteriores. Estas personas, narra, lo rodearon cuando intentó impedir que quemaran un vehículo de bomberos. En  ese momento lo amenazaron de muerte si es que no se contactaba en vivo con RPP.

“Llamé al productor  y le expliqué  que me tenían amenazado. Me dieron pase y  salí al aire. Luego de eso nos dejaron. Creo que era ya mediodía, después fuimos hasta el hospital donde registramos a los heridos y esa misma tarde regresamos a Lima”, sostiene Arredondo.

Martín Arredondo. (Foto: Jesus Saucedo)

Pepe Goicochea, actual director del diario Ahora Jaén, era uno de los periodistas locales que llegaron a la zona antes del desalojo. Según su relato, los Dinoes pidieron a los manifestantes que se retiren pacíficamente pero al no llegar a ningún acuerdo, empezaron los forcejeos y los primeros heridos. Recuerda que en la carretera la policía estaba en desventaja numérica pero tenían las tanquetas, los gases lacrimógenas y las armas. Los nativos, dice, se mantenían con sus lanzas, piedras y presume que quienes habían hecho servicio en el Ejército tenían acceso a escopetas.

“Santiago Manuin fue uno de los primeros líderes indígenas en caer herido. La noticia que se propaló es que estaba muerto. Eso enervó el ánimo de los nativos”, sostiene Goicochea. El periodista asegura que el enfrentamiento duró hasta el mediodía. Para ese momento, un contingente policial había ingresado hasta los cerros que flanquean la Curva del Diablo. Además, se habían confirmado la muerte de policías y de más civiles.

Foto: Archivo

Foto: Archivo

Foto: Archivo

Foto: Archivo

Foto: Giancarlo Shibayama

Foto: Archivo

Foto: Lino Chipana

Foto: Juan Ponce
“Ahí se registra el último testimonio de la vida del mayor PNP Felipe Bazán y se recupera el cuerpo de algunos de sus hombres”, rememora Pepe Goicochea. El reporte en la tarde daba cuenta de12 policías y 10 nativos muertos. No existió en ese momento un reporte oficial del comando policial  sobre las acciones del general PNP, Luis Muguruza, entonces jefe de Operaciones Policiales de la PNP ni del general PNP, Javier Uribe Altamirano, jefe policial de la región. A las 12:14 horas la entonces ministra del Interior, Mercedes Cabanillas, en comunicación con RPP, dijo que se había resuelto el problema en la Estación 6.  

Estación 6

En el documental La Espera, el ingeniero de Petro-Perú Fernando Urízar, jefe de la Estación 6, relata que cuando le preguntaron a los nativos el motivo  por el que decidieron rodear la estación durante los días de protesta, la respuesta fue que lo hacían porque era la única institución del Estado en la zona. Urízar dijo también en una entrevista a Caretas, que una vez supieron lo que había ocurrido en la Curva del Diablo y la noticia de un presunto “etnocidio” quebró el pacto de no violencia.

“Mi esposo trató hasta el final, de apaciguar a la gente. A él lo tomaron de rehén, lo golpearon, agarraron sus armas  y lo ejecutaron. Él le dijo a sus hombres que huyeran como pudieran. Eso me lo contaron los sobrevivientes”, relata con voz quebrada Flor Vásquez. Finalmente, en la Estación 6 fueron asesinados once policías.

Mercedes Araoz: “no me pueden acusar o decir que mis manos están manchadas de sangre”.

Mercedes Araoz era ministra de Comercio Exterior y Turismo cuando estalló la protesta amazónica en 2009, por los decretos legislativos promulgados por el gobierno de Alan García. Durante años, se ha cuestionado su papel en la decisión del Gobierno de no derogar las normas que las comunidades indígenas consideraban lesivas contra el derecho de sus territorios. Según sus críticos, Araoz ejerció presión al declarar que si derogaban las normas se ponía en riesgo el TLC con EE.UU. Mercedes Araoz, actualmente vicepresidenta de la República responde en la siguiente entrevista su versión y vivencia personal sobre el llamado ‘baguazo’.

¿Qué reflexión hace en esta fecha que se cumplen diez años de los hechos de Bagua?

Creo que fue un evento muy lamentable donde murieron 33 personas, 23 de ellos policías por malos entendidos que se dieron por mis comentarios en la radio. Fue un error táctico, una intervención mal hecha, en la cual no tuve ninguna intervención porque yo no era Ministra del Interior, no era Directora de la Policía y no estaba en el Ministerio de Defensa. Es más, no había ninguna forma que yo supiera que iba a haber esa acción. Igual, lamento mucho esa acción porque no se deben dar pérdidas de vidas valiosas.

La reflexión que podría adelantar es que realmente nunca hay que agotar el espacio del diálogo. Los eventos se pueden prevenir con el espacio del dialogo, estableciendo correctos mecanismos para darle seguimiento al cumplimiento de compromisos. Era muy difícil en ese momento, el diálogo lo manejaba el primer ministro (Yehude Simon). Por ejemplo, yo nunca participé en los espacios de diálogo para comunicar porque teníamos que hacer una ley forestal nueva que protegiera además a la gente de las comunidades indígenas. Y las falencias que hubo, las corregimos en el Congreso antes que sucediera lo de Bagua. Sin embargo, esto estalló.

Usted considera injusta la imputación que le hacen directamente con los hechos de Bagua. ¿Qué autocrítica hace a la luz de todo lo ocurrido?

Quizá no comuniqué bien, pero es tanto así que hubo una denuncia en la fiscalía y fue probado que yo no había mentido, que dije la verdad. Había un tema que se tenía que cumplir que era un compromiso dentro del marco del Acuerdo Comercial (con EE.UU.). Que había la posibilidad de que el tratado fracasara o que no nos dieran la autorización de la implementación porque teníamos que tener la ley forestal, que era importantísima. Nunca mentí, está documentado adecuadamente y la fiscalía por lo mismo dijo que no había nada en mi caso. Y yo no tenía la posibilidad de intervenir en los eventos de Bagua porque lamentablemente, si hubiera tenido la posibilidad yo hubiera dicho: ¡no lo hagan! pero eso no pasó por mis manos. No era parte de mis responsabilidades. Yo era Ministra de Comercio Exterior y Turismo.

¿Cómo cree que ha cambiado el Perú en estos diez años?

Hay una buena ley forestal. Se implementó una ley del Acuerdo 169 de la OIT, que teníamos que tenerla y no existía en ese momento, ni en el momento en que negociamos el tratado y menos cuando se formularon los decretos legislativos. Hoy hay otra ley que nos permite ciertos parámetros para escuchar, que no significa la obligación sino que es una práctica de escucha y de reconocer los derechos de las comunidades indígenas. Pero definitivamente hay aprendizajes. El tema de conflictos ha ido aprendiéndose mucho. Por ejemplo, en la PCM hay un Viceministerio de Gobernanza y en muchos ministerios hay unidades de conflictos.

Le pido una reflexión personal, ¿cómo afectó en usted con lo que ocurrió en Bagua?

A mí me afectó profundamente porque primero, yo actué como funcionaria pública defendiendo mi fuero en el ámbito que tenía pero me pusieron una etiqueta muy injusta y me dolió porque le hicieron daño a mi familia. Mi padre estaba muy enfermo y me ponían cosas muy feas alrededor de la propia vida de mi familia. Me dañaron emocionalmente. Y discúlpame las lágrimas pero fue una injusticia. Yo no tuve nada que ver con la muerte de esas personas. Lamento, profundamente que haya sucedido pero no me pueden acusar o decir que mis manos están manchadas de sangre y dañaran el honor de mi familia.

¿Qué les dice a quienes tuvieron pérdidas directas por el conflicto, a los deudos o las víctimas

Yo a ellos, con todo mi corazón porque he conversado con ellos y hay cosas que faltan cumplir. Lamentablemente, no pude continuar en el Ejecutivo pero me comprometí con ellos en hacer algunas cosas que estaban en mis manos, y voy a tratar siempre de apoyarlos. Son gente muy correcta que me trataron bien y con ese mismo respeto los voy a tratar siempre.

¿Qué marcó el ‘baguazo’ en el país? ¿qué no debe volver a ocurrir?

Debemos establecer claridad del diálogo. El dialogo es una herramienta adecuada, obviamente no la imposición. Tomar carreteras es un manejo que se usa mucho pero también es un delito, hay que ser muy cuidadosos con lo que hacemos. Hay que buscar de todos lados, todas las fuentes que nos permita sentarnos a conversar.

¿El ex presidente Alan García llegó a decir en una sesión del Consejo de Ministros que era momento de desalojar la Curva del Diablo?

No, él lo que dijo fue: “esto hay que resolverlo”, “hay que dar una solución a este tema” pero no recuerdo haber escuchado nada de esto.  

Los deudos nos relatan que no han podido alcanzar la justicia, deudos por parte de los policías y de los miembros de las comunidades nativas

Han habido procesos, en mi caso me exoneró la Fiscalía en otros casos no sé. No se cumplió con los compromisos que se hicieron, yo hablé con (Carlos) Basombrío por el caso de los policías y en algunas cosas me ayudó en otras no se pudo. En ese momento, estuvimos trabajando para darle apoyo a las policías y ojalá se vuelva a retomar. 

Distintas posiciones

Desde su casa en Santa María de Nieva, el líder awajún,Santiago Manuin atendió la llamada de El Comercio. El 5 de junio de 2009 recibió ocho impactos de bala, salvó la vida por poco. Años después perdió una pierna y hoy se moviliza en silla de ruedas. “Lo que ocurrió lo lamentamos hasta hoy pero fue en defensa de nuestro territorio. Estoy en casa y trabajo en lo que puedo porque tengo la esperanza de formar líderes en mi comunidad. Siento que todavía no tenemos diálogo con el Gobierno peruano: la minería ilegal, la tala ilegal nos amenazan y como awajún trataremos de darle solución”, dijo el líder indígena.

La actual vicepresidenta de la República y ex ministra de Comercio Exterior, Mercedes Aráoz, recibe a este Diario en su despacho y decide responder a las críticas que durante años recibió por la matanza en Bagua.

“A mí me afectó profundamente. Me pusieron una etiqueta muy injusta y me dolió porque le hicieron daño a mi familia. Yo no tuve nada que ver con la muerte de esas personas. No me pueden acusar y decir que tengo las manos manchadas de sangre”, dijo. Araoz sostuvo que cumplió su papel como funcionaria al sentar su defensa del TLC con EE.UU pero negó haber influido para la operación en la Curva del Diablo.

Foto: Lino Chipana

En el año 2010, Felipe Bazán, padre del Mayor PNP Felipe Bazán Soles, estrecha la mano del abogado de uno de los procesados por la desaparición de su hijo. (Foto: Miguel Bellido | El Comercio)
Juicios pendientes

A partir de los sucesos del 5 de junio de 2009, se abrieron una serie de investigaciones para determinar las responsabilidades en las 33 muertes. De las cinco investigaciones actualmente  hay cuatro vigentes:

– El caso de los “Generales”: La fiscalía solicitó 25 años de prisión contra los tres ex generales PNP, José Sánchez Farfán, Luis Muguruza Delgado y Javier Uribe Altamirano y el comandante policial Luis Carpio Sánchez, por ser presuntos autores mediatos del homicidio calificado de seis personas.

– El caso de la Estación 6: se atribuyen responsabilidad conra 25 personas (todos nativos) por la extorsión, secuestro, arrebato de armamento y disturbios contra 38 poolicías en la base petrolera.

– La desaparición del Mayor Bazán: se imputó a seis personas por el secuestro agravado del mayor PNP, Felipe Bazán.  

– Caso de la Curva del Diablo: continúa pendiente la apelación de la fiscalía en la Corte Suprema.

FUENTE/ Diaro el Comercio 

 

 

 

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