Mié. Abr 1st, 2020

Cultura: Leyenda ILLACÁN Y SUS NUNAKUNAS por Víctor Alfredo Piedra Díaz

25 de marzo de 2020 

Leyenda ILLACÁN Y SUS NUNAKUNAS

Por Víctor Alfredo Piedra Díaz, profesor e historiador de la Provincia de Cutervo/Cajamarca

         Correo: [email protected]

En nuestra sección de Cultura y Columna-Opinión te invitamos a leer la Leyenda escrita por el profesor e historiador Víctor Alfredo Piedra Díaz, de la Provincia de Cutervo – Región Cajamarca.  Esta Leyenda trata de la magia y misterio de  la hermosa provincia de Cutervo.

En Cutervo, departamento Cajamarca, está ubicado el imponente Apu Illacán, en cuyos dominios había una hermosa laguna con aguas cristalinas donde alojaba misteriosos poderes mágicos debido a la presencia de bellas y delicadas nunakunas. Éstas estaban cubiertas de  velos blancos como nieve y en sus cabellos llevaban coloridos adornos; toda esta magia estaba custodiada por el imponente Illacán.

Él llevaba una capa verde esmeralda con bordes de plata y sujetada con un listón de oro; tenía, además, unos impresionantes ojos negros, brillosos y grandes que guardaban un gran misterio.

Todos estos seres vivían en fraterna armonía brindando a todos los habitantes de la tribu de los Kutermusum Llaqtako  quienes habían provenido   de la selva y se habían apoderado de un lugar llamado “Chaquil”, el  mismo que posteriormente fue abandonado debido a un diluvio que anegó las pampas, lo que les obligó a migrar a las alturas del Apu para guarecerse, pues ofrecía mayor seguridad y es ahí donde construyeron sus fortalezas y se sometieron a la protección del dios  Illacán  conviviendo de una manera armónica y estableciendo, además, buenas relaciones con las otras tribus.

Entonces, mucha gente empezó a visitar la Laguna cristalina, ahí moraban las nunakunas quienes tenían poderes para convertir en bellas doncellas a todas las mujeres que allí se bañaban; la noticia de que esto sucedía y de los poderes milagrosos de estas nunakunas hizo que mujeres de otras tribus visitaran el lugar por sus mágicos poderes.

Tanto llegó a concurrir la gente que poco a poco el poder de las nunakunas iba agotándose. Así el colorido dios Illacán tenía una mirada melancólica porque las nunakunas mostraban  agotamiento.

Un día Illacán salió a pasear por sus dominios, llegando a la laguna y presenció la cantidad de personas visitando este misterioso lugar, lo que le preocupó puesto que a las nunakunas se las veía agotadas, ya que  no  les brillaban esos hermosos ojos negros; entonces, el dios Illacán preocupado por la situación decidió poner un alto, dando la orden que las personas entren a esa laguna solo cuando el sol se encuentre en el punto medio del cielo.

Pasado un tiempo y bajo estas condiciones las nunakunas nuevamente empezaron a recobrar su vitalidad, energía, brillantez de sus ojos, siendo  las más bellas y delicadas como siempre habían sido.

Lamentablemente, esto no duró mucho tiempo, debido a que las tribus cercanas empezaron a no respetar lo impuesto por el dios Illacán y comenzaron a desobedecer, proponiéndose a hacer suyo ese lugar donde estaba ubicada la laguna.

Esta actitud hizo que Illacán desate su furia, convirtiéndolos a todos los que lo desafiaron en enormes piedras arenosas.

Illacán ordenó a las nunakunas que se retiraran del lugar y mientras tanto la laguna comenzó a entristecerse y sus aguas se volvieron oscuras.

El dios Illacán bautizó a la Laguna con el nombre de Yanaqocha, que al español se traduce Laguna Negra. Las nunakunas se convirtieron en arena dando origen al Arenal Grande y Arenal Chico y el Illacán se transformó en una montaña de cristales y piedras preciosas.

Leyenda: la Laguna Negra, el Arenal Grande y Arenal Chico, el Apu Ilucán

Créditos: Víctor Alfredo Piedra Díaz

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